Yo soy Nahui Olin

Mi nombre es como el de todas las cosas:
Sin principio ni fin y sin embargo sin aislarme de la totalidad de mi evolución distinta en ese conjunto infinito las palabras más cercanas a nombrarme son:
Nahui Olin
Nombre cosmogónico la fuerza, el poder de movimientos que irradian luz, vida y fuerza. En azteca, el poder que tiene el sol de mover el conjunto que abarca su sistema, pero, sin embargo hace siglos que existe mi substancia sin nombre alguno y va evolucionando y hace siglos y ahora mismo que no tengo nombre y voy marchando sin descanso alguno en un tiempo sin fin y soy en una faz distinta el sin principio ni fin de todas las cosas.
Nahui Olin, 1927.

Después de la cuarta destrucción del mundo, los dioses aztecas se reunieron para dar lugar a un quinto sol. Este fue Nahui Olin, el sol del movimiento, el de nosotros. Sólo una mujer cuyos ojos fueran a la vez sol e infierno, puerta de la provocación y del escándalo, podía llegar a llamarse así. Sólo una niña de diez años con alcances para escribir: “no he vencido con libertad la vida, teniendo derecho a gustar de los placeres, estando destinada a ser vendida como los esclavos, a un marido”.

Carmen Mondragón nació el 8 de julio de 1893 en Tacubaya. Su padre, el general Manuel Mondragón, era conocido en Francia como diseñador de armamento y viaja allá por orden de Porfirio Díaz. Esto permite a la niña estudiar en colegios galos entre los 5 y los 12 años. Inteligente y precoz, registra en esa época una conversación con su madre en la que concluye que no debe nada a Dios: “Yo nací contra mi voluntad y nada le debo a ese señor… reza tú por mí y déjame ver las flores que me hablan de amor”.

En 1913 el general Mondragón es desterrado a Europa por apoyar a Madero, traicionarlo y encabezar, al lado de Victoriano Huerta, su asesinato. Casada con Manuel Rodríguez Lozano, Carmen conoce a Picasso, a Matisse y a Jean Cassou. Ella también pinta, pero a su manera, sin aceptar ninguna convención ni escuela. Luego parte con su familia a España al estallar la Primera Guerra Mundial, y vuelve a México en 1921. Conoce entonces a Gerardo Murillo, el Dr. Atl, y renace convertida en Nahui Olin para escribir, pintar y amar con una libertad que medio siglo después todavía parecía imposible.



Eran los años veinte, y el México macho se escandaliza ante un grupo de mujeres que, aún sin tener derecho a voto, rompen moldes y convenciones: Tina Modotti, Lupe Marín, Lupe Rivas Cacho, Nellie Campobello, María Dolores Asúnsolo (Dolores del Río), Frida Kahlo, Clementina Otero, Antonieta Rivas Mercado. De todas ellas Nahui Olin es la más atrevida, la más libre y rebelde. Pero la sociedad de su época prefiere calificarla como descarada, libertina y perturbada. Nahui prodiga su cuerpo, se retrata desnuda, habla sin prejuicios, rompe esquemas. Y la “gente de moral y buenas costumbres”, incapaz de comprender, le dice loca.
“En mis medias hay algo que es mi carne, que miran sintiendo placer”.
A tono con su magnética inteligencia, publica en 1922 el libro Óptica cerebral, en 1923 Calinement, Je suis dedans y en 1924 A dix ans sur mon pupitre. Aparece en exposiciones colectivas con los más grandes pintores de su tiempo. Pero toda su obra es opacada por su belleza y por los escándalos que protagoniza.
“Sé que mi belleza es superior a todas las bellezas que tú pudieras encontrar. Tus sentimientos de esteta los arrastró la belleza de mi cuerpo, el esplendor de mis ojos, la cadencia de mi ritmo al andar, el oro de mi cabellera, la furia de mi sexo, y ninguna otra belleza podría alejarte de mí”

La musa que inspiró a Edward Weston una de sus mejores fotografías, la que posó para Diego Rivera y ofreció la perfección de su cuerpo a la cámara de Antonio Garduño, la gran anfitriona en torno a cuyos ojos y conversación giraba el mundo, empieza a quedarse sola conforme se marchita su belleza. Una beca de Bellas Artes le permite vivir con estrechez pero, decidida a ser independiente incluso de su familia, realiza trabajos modestos para pagarse una vez al mes una comida francesa. El resto del tiempo deambula por la Alameda y por San Juan de Letrán vestida con harapos y rodeada de gatos callejeros. Nadie reconoce en aquella estrafalaria anciana de 85 años a Nahui Olin, la mujer más bella de México durante los años 20. Nadie cita su nombre cuando muere en 1978.

“Perfora con tu falo mi carne, perfora mis entrañas, desbarata todo mi ser, bebe toda mi sangre… y con la última gota que me quede escribiré esta palabra: te amo”.

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*Biografía tomada del libro”Nahui Olin, la mujer del sol” de AdrianaMalvido y de la página “El rincón de Hernando”
*Algunas fotografías tomadas de la página del Colegio Americano de Fotografía.



Hum!!
No la conozco, pero aun asi no es mi tipo =S…..
Ja ja no pues ya se murió de todas formas….
Jajajaja ok!! =P
Orale, a ella no la conocia…me encanto un chingo esa frase: “Perfora con tu falo mi carne, perfora mis entrañas, desbarata todo mi ser, bebe toda mi sangre… y con la última gota que me quede escribiré esta palabra: te amo”.
Butter, me gusta un montón tu nueva etapa de personalidades múltiples
“4 movimiento” fue esposa del Gerardo Murillo mejor conocido como: Dr. ATL…no la conocía hasta que compre un libro de pinturas del DR. ATL que me encantan sus paisajes de los volcanes… Aveces pinto cosas y me gustaría lograr los colores tan vivos de sus paisajes…
I like ur Post Vutt
Me imagino lo que habrá causado en la sociedad moralina de su época, el revuelo, la condenación y el culto hipócrita, jajaja. Me cae bien, suena muy segura de sí misma.
primero quiero dcir que es irritante tanto polvo y olvido al rededor de Nahui, ya que ella merece la memoria de todos y en especial de TODAS las mexicanas, en México toda la decada de los 20s y los 30s y los 40s y los 50s y un poco de los 60s Carmen fue el nacimiento de la femeneidad mexicana, la carnalidad de la ciudad,la pintora del dia y la noche,madre de todas las paciones,locuras y porsupuesto genialidades, por muchas cosas más cautivo a quien tubo el alma despierta y a quien se le cruzo en su camino, tal vez en sus ultimos días la reconocieron como la loca del cabello anaranjado y ojos de sapo, pero para los hijos de esta nacion , que tenemos el don de la memoria y agradecimiento, sabemos aplaudir, deleitarnos y enamorarnos de los poemas, pinturas, teorias, fotos, chispas, luces, locuras, paseos y ocurrencias de la mujer más magnanima que en México pudo existir
Nahui es el himen de esta Nacion, que se oculta por verguenza a la sensualidad, a la seduccion y a lo desconocido, más sin Nahui yo no entiendo una revolucion sexual en los 60s, ni una libertad de pensamiento femenina
nota: una disculpa por la ortografia
Yilma gracias por tu comentario!
Sencillamente, magnífica. Irreverente, pero recuerden que eran los 20’s. No estoy segura cómo se vivieron en México, pero fue una época de ruptura, ruptura de moldes, esquemas, etc. La mujer (algunas) comienza a comprender su importancia social a raíz de la Primera Guerra Muindial, y Nahui, quien desde luego pertenecía a la clase social privilegiada y poseía el poder de la información , se suma a este movimiento. Es necesario difundir su obra y su imagen.