En las profundidades…

Hablando de Zombies…. segunda parte del cuento de mi querido e increíble amigo ESIMEMAN.

Primera Parte

5 septiembre 20XX.

-          Mira Papi le pegue a todos los patitos -.

La doctora Dalia Contreras, médica residente de segundo año (o R2 como se llaman en su ambiente) en la especialidad de Urgencias, es originaría de Celaya Guanajuato. Ahí en Celaya cursó la escuela secundaria y preparatoria. Estando en preparatoria descubrió que la medicina era lo suyo, chica de ojos analíticos, y una sonrisa extraña. Su carácter apacible con sus amigos, pero todo lo contrario al realizar las tareas que le apasionan.

La medicina, una de esas pasiones.

Creció su vida en un lugar apacible, al lado de sus padres. Muy apegada a su padre, el cual  le explicaba por las tardes todas sus dudas, como solo un padre suele hacerlo. Uno de los recuerdos más nítidos de la convivencia con su padre es cuando la llevaba a las ferias. Subir a los volantines, al canguro y comer el delicioso algodón de azúcar. Pero sin duda lo que mas disfrutaba era tirar en los rifles, era lo que siempre ansiaba en estas tardes de feria, su padre siempre vio con recelo como su hija disfrutaba esto mas que a nada, pero más lo buena que era. Los doce tiros de los balines, eran doce figuritas que asemejan patos que caían, y al terminar siempre con esa sonrisa le decía a su padre, – mira Papi, le pegue a todos los patitos-.

Años mas adelante, con uno de sus primos y a escondidas de su padre, iban en las tardes al campo a disparar a latas y botellas, era un viejo revolver de seis tiros, su primo nunca pudo superarla. En una de estas tardes, su primo le lanzo un reto: -dispara a aquel conejo, a que no puedes-. Ella levantó el arma apuntó, – es un tiro facilísimo – pensó. Pero no pudo hacerlo, ahí supo, que la vida de los seres era lo mas importante.

Después de graduarse de la Universidad de Guanajuato como médico, realizó el examen nacional de residencias, su objetivo,  era encontrar un lugar en la especialización de urgencias y en el DF, conquistar al enigmático y monstruoso DF. Al obtener su lugar en esta especialización y tener su sede en el Instituto Mexicano del Seguro Social hospital urgencias Venados, su padre le puntualizo:

-Hija ten cuidado, el DF es un  monstruo, que no te coma , y cuidado con los chilangos –

Ser médico residente no es fácil hay que pasar tres años en esta residencia, vivir en los hospitales en los cuales se rota, tener guardias de hasta tres días, dormir solo algunas horas a la semana, preparar la tesis y lidiar con un sistema de salud obsoleto, sin duda héroes anónimos,  pero ser R1 es lo peor, se es lo mas bajo de la cadena alimenticia.

Pero ella ya era R2, y estuvo en el frente de batalla con la epidemia de la influenza, muy poca gente podrá darse el lujo de decir esto.

Comenzaba el mes patrio y los colores de este mes se dejaban asomar en las casas, la Doctora Dalia esperaba con ansia los días de 15 y 16 ya que tendría –según su rol- esos días libres. Su mente recapitulaba si iría con su familia o celebraría con sus compañeros estos días, por una parte una bonita cena familiar, por la otra una de esas mega fiestas de leyenda, al final de su guardia decidiría.

Era un día normal de guardia, una señora con dolor abdominal, un niño con una cortada por caerse de la bicicleta, más tarde un anciano con síntomas de un infarto, como siempre llenos de pacientes en esta clínica de urgencias. Casi entrada las dos de la mañana llegó un señor con fiebre al hospital de Venados, (dicho hospital esta a un lado del parque de los Venados en el sur de la Ciudad), el señor presentaba cuadro de fiebre, desorientación, e infección en la mano derecha. Este señor con oficio de  guardia de seguridad fue atendido por un médico R1. El médico R1 levantó su hoja de recepción y lo puso en observación.  El joven médico presento el caso a la Doctora Dalia, la cual revisó los papeles de ingreso.

-          ¿Fiebre, e infección por una mordida? – pregunto un tanto hastiada la Doctora.

-          Si – replico el R1.

-          Bueno habrá que bajarle esa fiebre y comenzar a preguntar sobre el perro que lo ha mordido, para preparar el tratamiento antirrábico – dijo suspirando y viendo al joven R1 con unos ojos de regaño, ya que era un caso que el joven R1 pudiera manejar el solo.

-          Eeehh, al parecer la mordida fue hecha por una persona , no por un perro Doctora – contesto el R1.

-          ¿Por una persona?, ¿es una broma?, ponlo en observación y llama a seguridad para ponerlos al tanto, ya sabes que cada loco que hay, y cuando este más estable le hagan unas preguntas para que sepan por que esa mordida llegó hasta su mano –

-          Dice que trabaja en una empresa farmacéutica , como seguridad –

-          No nos interesa su vida, ya tenemos lleno otra vez la sala de espera esta noche para hacerla de investigadores y sigue revisando  mas pacientes ¿ok?-

-          Si Doctora –

-          ¿Cuando termina tu guardia? – pregunto la Doctora.

-          Mañana en la tarde – contesto el R1.

-          Bien podrás saber en que acaba esto –

La guardia de la doctora Dalia siguió transcurriendo atendiendo pacientes y supervisando a sus R1 que tenía a cargo, tuvo tiempo también para realizar esa exposición en su laptop que daría a sus R1 dentro de dos días. A las 7:00 AM de ese día termino su turno, y antes de emprender su camino hacia su departamento, fue con su R1, para preguntar acerca de la mordida.

-          ¿Algún avance con el mordido? –

-          La fiebre paró, pero el paciente sigue desorientado –

-          Ok , esperemos que pase esto , y recuerda checar con seguridad –

La doctora salió del hospital, compro un café en el OXXO, – para que pueda llegar viva a mi departamento – pensó. Tomo un microbús que paso en esos momentos y la llevaría al metro Eugenia, para ir después a la estación del metro la Raza, su departamento esta muy cerca de la estación.

subway-3

Una vez en el anden del metro y casi a las 7:40 A.M. lo tomó, una de las cosas que mas le reconfortaban a ella en estas mañanas al salir de guardia era el hecho de que encontraba el vagón casi vacío, unas cuantas personas solamente, y miraba siempre como iban a reventar de llenos los vagones  que iban en dirección contraria. Aun así, esta mañana sentía que la mochila donde llevaba su laptop pesaba demasiado. Se sentó en un asiento individual, de estos que están a un lado de la puerta casi en el inicio del vagón y logro ver solo a dos personas. Sonó la alarma del metro y empezó a terminar su café del OXXO, -vaya parece que llegare viva a casa -. Con el metro en marcha y cabeceando un poco, arribó a la estación Juárez, – falta poco – pensó para si misma, pero en estos momentos el metro hizo una pausa mas prolongada de lo normal – genial solo esto me faltaba – , al terminar la frase reviso de reojo el vagón viendo a dos mujeres más con ella.

Al llegar a la estación Hidalgo vio el clásico paisaje, unos vagones exclusivos para mujeres y en los otros para los hombres, al abrir las puertas vio como una de las mujeres que estaban con ella en la estación anterior bajaba y dos más subían. Una de ellas era una chica como de 19 años, estatura mediana delgada con el cabello largo suelto. La otra no la alcanzo a distinguir. La chica de cabello largo se sentó algo cerca de ella, y el metro reanudo su marcha.

Antes de llegar a la estación Guerrero el metro se detuvo una vez más, pero esta vez empezó a tardar un poco, – genial!!!! , quiero llegar a casa!!!- fue cuando empezó a percibir como la chica de cabello negro estaba con el pecho en las rodillas y el cabello le cubría el rostro, le pareció escuchar sollozos que emitía.

Se paró entonces para ir con esta chica, ya que su condición de doctora le dictaba ir a preguntar si había algún problema. Al llegar y verla pudo notar que en realidad estaba sollozando, y algo también como un tipo de quejido pudo notar.

-          ¿Te sientes bien? – le pregunto a la joven.

Pero no obtuvo respuesta.

-          Hola , soy médico, puedo ayudarte –

Le comentó a la chica, tratando de verle el rostro a través del largo pelo negro que se lo cubría. Al no recibir respuesta la doctora toco las manos de la chica, al tocarlas notó que estaban muy calientes, e instintivamente tocó su frente, la chica ardía en fiebre.

-          Estas ardiendo en fiebre!!, ¿cómo te llamas?, debes regresar a casa, si quieres puedo ayudarte –

La chica del cabello negro detuvo el sollozo, y empezó a alzar su cabeza para ver a la doctora, lentamente el cabello que le cubría el rostro se empezó a abrir en dos, semejante a una puerta. Lo que vio la doctora fue una cara con los ojos hundidos y con grandes ojeras negras. La doctora Dalia tuvo un mal presentimiento y al momento que el rostro emergía ella se iba levantando poco a poco. La chica del cabello ya no lloraba y abrió los ojos rápidamente. Lo que vio la doctora en ese momento le causo un escalofrió en su espina dorsal. Los dos ojos completamente inyectados de sangre de la chica, llenos de furia.

Empezó a hacerse hacia atrás, y la chica del cabello negro se empezó a incorporar con un grito que le heló la sangre, ahí donde una vez existió una persona no la había mas, la doctora apretó los dientes, y la chica se le aventó con un movimiento rápido. Sus manos  buscaban el cuerpo de la doctora como dos sanguijuelas, y los dientes amenazaban su cuello. Con un rápido movimiento tumbó a la doctora y las dos cayeron al suelo. La respiración de la Doctora Dalia se incrementaba a cada segundo y vio como los dientes de su atacante se acercaban hacia ella, así mismo vio como empezaba a brotar sangre de los ojos de la chica.

En un movimiento rápido y desesperado la doctora Dalia jaló  los cabellos de su atacante hacia un lado, haciendo que rodara la chica, se incorporo inmediatamente, con horror vio como la chica del cabello negro se incorporaba también  al mismo tiempo su grito furioso le taladraba su cabeza. Los ojos sangrantes de la chica se clavaron en ella una vez más y se dispuso a realizar otro ataque, saltando hacia ella como un perro, la doctora tomó su mochila y en un acto de reflejos, la mochila con la laptop impactó la cabeza de su atacante en pleno vuelo. Jadeando ahora la doctora vio como el cuerpo caía y se golpeaba con la silla de color verde.

En ese momento el metro inicio su marcha una vez más, la chica yacía en el suelo del vagón con convulsiones, y sangraba de la cabeza, pero era una sangre negra, maloliente. En eso otros gritos se escucharon en el fondo contrario del vagón, al ver hacia el fondo, algo la paralizó.

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La otra persona que había subido en la estación Hidalgo estaba mordiendo a la otra mujer que venía en el vagón, esta mujer gritaba pidiendo ayuda, mientras que era devorada y las paredes del vagón se llenaban de su sangre, la Doctora no podía creer lo que veía a lo lejos, mientras que el cuerpo que estaba a sus pies seguía con convulsiones.

Cada grito era una mordida hasta que los dientes alcanzaron el cuello de la victima, ahogando los gritos. Cuando el cuerpo ahora sangrante paró de moverse este nuevo atacante fijó sus ojos sangrantes en el final del vagón, encontrando a la Doctora, dio grito como un tipo de aullido y empezó a correr en dirección a ella, con todas las ropas llenas de sangre, y con aun carne en sus manos,  este ser observaba a su presa, nada lo detendría.

La doctora empezó a retroceder pero el vagón se había acabado, y con aún mas horror vio como el cuerpo de la chica de cabello negro dejaba de convulsionarse y comenzaba a incorporarse, ahora dos de estas abominaciones irían tras ella.

En ese momento el metro freno bruscamente tirando a la Doctora, y sacando de balance a los otros dos seres. Después del brusco enfrenón y al abrir las puertas del metro, un policía  con pistola en mano entró al vagón por la parte media del mismo preguntando si todo estaba bien.  Encontró por respuesta a un ser lleno de sangre que lo tiro de un empujón. En cámara lenta vio como este ser empezaba a morder al policía, y como poco a poco la chica de cabello negro se incorporaba, corrió entonces por instinto hacia donde el policía había caído, la chica tiro de nuevo a la doctora. Y en el piso le sujeto un tobillo, Dalia pateo su rostro y como pudo llegó hacia donde el arma del policía había caído. En esos momentos una mordida alcanzaba el cuello del policía y los gritos de la chica de cabello negro estaban justo detrás de la Doctora,  Dalia  tomo el arma y  cuatro disparos retumbaron dentro del vagón. Los cuerpos inertes de los dos seres y el policía caían, mientras la sangre empezaba a escurrir en el piso del vagón. La doctora hincada respiraba agitadamente y mientras bajaba el arma su llanto se escuchaba en todo el anden.

-          Mira Papi le pegue a todos los patitos –  Esta vez, no hubo sonrisa.

zombies metro

En el hospital el médico R1 hacía su reporte en las viejas maquinas de escribir mecánicas del hospital.

-          Sr. Edgar Aguilera, fiebre con convulsiones en las últimas horas.

-          Guardia de seguridad de Umbrella Pharma  México S.A. de C.V.

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7 comentarios

Archivado bajo Comunidad, Geek & Sick, Literatura

7 Respuestas a En las profundidades…

  1. Manguito

    Ohh a mi me gustó muchote. Más, más, más

  2. Curiosamente yo conozco una doctora dalia xD. Va bien la historia

  3. Si me emocioné mientras la pasaba!!

  4. Wukong

    No se preocupen muchachos, ya estoy listo con mi dardo.

  5. wow, no es por nada, pero me encanto, sentí el ambiente, sentí la angustia, la insertidumbre, me gusto este fan fic. =D tiene mi approval

  6. Splat!!!

    Muy buena, creo que las protagonistas femeninas en historias de supervivencia y horror son de lo mejor, funcionan bien hasta en Silent Hill, aunque no a todos los fans les haya gustado.

  7. Pingback: Origen… « Nippix

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